MOUSSEL BY JORDI LABANDA: UN CLÁSICO RENOVADO QUE ME ENCANTA!

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Uno de los regalos que me hizo por Reyes Ana, la hermana de mi novio, fue una lata preciosa con la edición limitada de Moussel realizada por Jordi Labanda, que incluye su famoso gel de baño, un jabón de manos y un desodorante, que me ha sorprendido porque no sabía que tuvieran desodorante! Anita ya me regaló para mi cumple un set de papelería de Jordi Labanda para mi cumple, “para tomar notas para el blog”,me dijo,  así que no pudo acertar más con este regalo navideño, que llevaba implícito dos cosas que me fascinan: los diseños de Jordi y los productos de cosmética corporal.

Y es que, además, Moussel es un producto que no me puede gustar más. Ya os he contado en alguna ocasión cómo productos de antaño vuelven a nuestras vidas a sorprendernos con lo mejor de nuestros años jóvenes, que son los recuerdos que nos evocan, sumado a las mejoras que hoy en día las empresas nos pueden ofrecer, como pueden ser la imagen, diseño, funcionalidad o mejora en la calidad y formulación e ingredientes más naturales de estos productos. Y si ya os había hablado del Aceite Maravilloso de Álvarez Gómez o los polvos de maquillaje de Maderas de Oriente, sólo me faltaba añadir a esta lista (que seguro que no termina aquí) este gel de baño de Moussel, nacido en los años 60 para convertir el momento de aseo personal en algo más agradable ante la dictadura de la pastilla de jabón.

¡¡Que levante la mano quien nunca haya cantado en casa su archiconocida canción del anuncio!!  Mmmmm… no veo ninguna mano… y es que el primer recuerdo que nos viene yo creo que es su anuncio, sí, también, el de toda la vida, en el que nos cantan que “Moussel, Moussel, de Legrain, es para ducha, para baño, y es un producto de Legrain, París”, una deficinición perfecta cuando las televisiones aún no permiten que olamos los productos que aparecen dentro de ellas (al tiempo!), porque lo único que queda añadir es el olor de este gel, simplemente ¡¡me encanta!! Moussel huele a limpio, a suave, a fresco, a agradable, a dulzura, a cítrico, a flores, a cariño, a recuerdos. Todo este cúmulo de sensaciones y cosas buenas permanece en tu cuerpo durante horas después de la ducha o el baño, con lo que no está nada mal pasar un día fresco, suave, agradable, dulce y lleno de cariño y recuerdos.

Si aún no lo conocéis, os invito a parar frente a él en la estantería del súper, coger su inconfundible diseño fucsia octogonal de abertura lateral y probar su olor, seguro que, como mínimo, una sonrisa aparecerá en vuestro rostro por unos instantes.