EL AZÚCAR DE ABEDUL: TODO UN DESCUBRIMIENTO PARA LA SALUD

 

¡Menudo descubrimiento el del azúcar de abedul! Ya os había contado en otras ocasiones que en mi familia nos quedamos todos en shock tras la repentina muerte de mamá, de manera fulminante, por un cáncer de estómago que, según el oncólogo, era un tumor muy específico creado a raíz de la alimentación, del acúmulo de toxinas y sustancias nocivas que se acumulaban en nuestro organismo con nuestra alimentación cotidiana.

Uno de los productos que el oncólogo nos recomendó evitar fue el azúcar blanca, cualquier producto sometido a procesos blanqueantes es muy cancerígeno (el azúcar, la sal, el pan de molde blanco…) así que el azúcar quedó desterrada de nuestra lista de la compra, sustituyéndola por la Stevia, un edulcorante natural que nos habían comentado varias personas que era mucho más sano. Pero desde que he descubierto el azúcar de abedul no lo cambio por nada (y le he mandado corriendo por whatsapp la foto a mi hermano de Londres, que está obsesionadísimo con el tema, y está más que feliz con el nuevo descubrimiento).

El azúcar de abedul (también conocido como xilitol, seguro que os suena) es un edulcorante 100% natural, extraído de la corteza del abedul de Finlandia, que favorece el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmunológico y la eliminación de toxinas de nuestro organismo,  siendo una sustancia familiar para el cuerpo humano, que ya de por sí produce una pequeña cantidad diaria de xilitol, principio activo del azúcar de abedul.

De aspecto y utilización similar al azúcar común, no solo posee el poder edulcorante del mismo, sino que su administración a largo plazo en el conjunto de la dieta ejerce un efecto positivo en el organismo.

Entre los principales beneficios del azúcar de abedul, se encuentran los siguientes:

– Posee un índice glucémico muy bajo y un 40% menos de calorías que el azúcar común, por lo que ayuda a mantener un peso saludable y es ideal para las dietas de adelgazamiento. También es perfecta para personas diabéticas, pues tiene un índice glucémico de 7, frente al 99 del azúcar común. Sin embargo, satisface las necesidades de energía del cuerpo (2,4 calorías/gramo) y además sabe igual o mejor que el azúcar, por lo que las personas diabéticas no tienen que renunciar a uno de los grandes placeres de la vida, como es el dulce.

– Posee una acción alcalinizante y, por tanto, antimicrobiana y antifúngica, reforzando el sistema inmunológico al equilibrar el ph corporal y favoreciendo, así, la eliminación de toxinas acumuladas en nuestro organismo.

– Se trata de un azúcar de 5 carbonos, que impide que las bacterias proliferen, al evitar su alimentación y hacer que mueran.

– Combate la osteoporosis.

– Es un gran aliado de la salud bucodental, ayudando a evitar la formación de caries y placa bacteriana, y favoreciendo un mejor aliento y salud oral, gracias a su principio activo, el xilitol. En las indicaciones de lata pone que se puede utilizar para hacer enjuagues para mejorar la salud de las encías y los dientes.

Yo he probado el azúcar de abedul ABEDULCE, de venta en farmacias por 9,95 € la lata de 500 mg. A mí me ha fascinado este producto, que tiene el mismo sabor (yo diría que sabe mejor) que el azúcar tradicional de mesa, sabe incluso como más fresco y, si bien es cierto que su precio es más elevado que el azúcar, los beneficios que aporta a nuestro organismo no tienen precio, así que me convierto, desde ya y para siempre, en su fan número 1. No dejéis de probarlo si tenéis oportunidad y recordad siempre aquello de “si a mí nunca me pasa” hasta el día en que, como a mí, nos dan la mala noticia cuando ya no hay nada que hacer y pensamos en todo lo que podíamos haber evitado cuidándonos mucho más con pequeños detalles como éste.