EMBAJADORA FUNDACIÓN ALADINA

Insignia

Ya sabéis que me sumo a todas las causas solidarias que puedo en mi vida en general e intento darles toda la repercusión posible en el blog, por eso voy a hacer una excepción y, pese a que no tengo ningún banner publicitario en la home del mismo, estoy encantada de lucir mi insignia de Embajadora de la Fundación Aladina, una entidad privada  sin  ánimo de lucro creada en 2005 con el objetivo de ayudar a niños y adolescentes enfermos de cáncer y a sus familias, proporcionándoles apoyo integral: material, psicológico y emocional.

Y es que después de haber sufrido y llorado mares por culpa del cáncer, ésta es una enfermedad con la que estoy especialmente sensibilizada, y más aún cuando afecta a niños, que reciben este terrible palo de la vida pese a su inocencia y que salen como valientes a luchar contra él cargados de sonrisas e ilusiones.

El lema de la Fundación Aladina dice que “La magia existe y los milagros también, pero como a veces tardan en llegar, la Fundación Aladina intentará que, mientras, ese tiempo en el hospital pase de la mejor forma posible.”

Y es que numerosas investigaciones en el campo de la medicina ratifican la importancia de cuidar no sólo el cuerpo y la mente, sino también “el alma” del paciente. Por ello, la Fundación Aladina, con sus distintos programas de apoyo y su equipo de voluntarios en los hospitales, da especial importancia a las terapias lúdicas, a través de las cuales los niños y adolescentes aprenden a adaptarse a su situación y a su enfermedad sin perder la alegría y manteniendo vivo el deseo de curarse. Y es que cuando estás en el hospital pasando por esta situación, os aseguro y certifico que este apoyo es fundamental, imprescindible, una mano que te ayuda y que te da fuerzas para poder levantarte cada día.

El trabajo de la Fundación Aladina se realiza principalmente en el Hospital Universitario Infantil Niño Jesús y en el Hospital Universitario Gregorio Marañón en Madrid. También trabaja con el Hospital 12 de Octubre, el Hospital Universitario de Getafe y otros centros de toda España, ayudando cada año a más de 1.700 niños y sus familias a recuperar la sonrisa. También han creado el banco de leche materna del hospital 12 de Octubre gracias a la generosidad de un donante de la fundación, otro proyecto maravilloso que me emociona y me encanta. Por no hablar de su centro Maktub en el hospital Niño Jesús, por favor, leedlo AQUÍ y os concienciaréis más aún de la necesidad del apoyo a asociaciones como ésta. Y es que cualquier pequeño granito de arena suma, por poco que nos parezca, todo suma.

Además, tienen el compromiso de que el 100% de los donativos que reciben se destina íntegramente a los niños enfermos de cáncer. Por eso os animo, de corazón, a que conozcáis esta asociación y su labor en su página web (click!) y es que, si cada día le pregunto a Dios por qué tiene que existir esta horrible enfermedad, todavía menos puedo comprender cómo puede existir en los más pequeños de la casa. Y es que la sonrisa de los niños es la mejor medicina que cualquier adulto podamos recibir cada día en nuestras vidas, por eso tenemos que contribuir a que nunca se apaguen las sonrisas de los niños, para que todos sigamos viviendo con ilusión gracias a ellas :)