EL DÍA QUE LAS LENTILLAS ME CAMBIARON LA VIDA

Lo cierto es que mucha gente me dice que las gafas me quedan fenomenal, que por qué no me las pongo más a menudo… Y es que ahora sólo me las pongo unos 5 días al año, porque desde que descubrí las lentillas me cambió la vida. Siempre había pensado que eso de meterse el dedo en el ojo que veía a los demás tenía que ser un poco raro, incómodo y hasta dar un poco de miedo, pero qué va! De hecho es que ni tocas el ojo, son mitos que nos imaginamos, pero luego es todo muy sencillo y no tiene nada que ver con lo fácil – facilísima- que es la vida con lentillas. Además, las lentillas de hoy en día nada tienen que ver con las de antaño, los materiales son buenísimos y no dañan el ojo, y también están diseñadas para las diferentes necesidades que se tengan, existen las lentillas más habituales para miopía, lentillas para astigmatismo, lentillas multifocales y hasta lentillas de colores!

Tengo muy poquita graduación (0,50 + 0,25 de astigmatismo en un ojo y 0,75 en el otro), pero me dice la doctora que hay ocasiones en las que, por diferentes motivos, hay personas que tenemos poca graduación pero vemos poco y necesitamos la ayuda de gafas o lentillas. Al principio sólo utilizaba las gafas para conducir, para ver el cine… pero llegó un momento en el trabajo que, cuando hacía viajes de prensa por los hoteles enseñando las instalaciones, no veía nada bien de lejos y estaba muy incómoda, hasta que me pusieron gafas y empecé a ver fantásticamente, peeeero empecé a ver también el lado negativo de las gafas: Cuando llueve, porque cada vez que sales a la calle se llenan de gotitas y hay que estarlas limpiando, cuando hace sol, porque tienes que estar cambiándotelas por las de sol graduadas cada vez que sales o entras a un sitio, cuando vas a un evento especialmente bien vestida, porque no pegan ni con cola, porque a lo largo del día me molestan en la cara/nariz y me las voy quitando y poniendo… y así varias cosas más. Así que el día en que decidí probar las lentillas, me cambió la vida y descubrí un mundo nuevo, y desde entonces siempre las recomiendo a todo el mundo.

Empecé comprando mis lentillas en la óptica, como buena principiante, hasta que descubrí que en internet hay páginas web donde comprar lentillas baratas, mucho más baratas, a la mitad de precio que en la óptica, y son exactamente las mismas, misma caja, mismo producto, mismas marcas… por eso, desde entonces, las compro siempre por internet.

Lo que hago cada año es que, en lugar de ir a la óptica a hacerme la revisión en la máquina que da la graduación, pido cita en el oftalmólogo y me mira la graduación, me hace leer desde lejos, me mide la tensión ocular y, después de todas las pruebas oportunas, me hace una “receta” con el tipo de lentillas que necesito, su graduación, curvatura y demás necesidades. Con ese mismo papel es con el que hago el pedido exacto por internet, y así no hay lugar a dudas ni errores, compro exactamente lo que necesito y, sobre todo, lo que me ha recetado el médico para tratar mi problema de visión.

Y vosotros, ¿os animáis a dar el paso al cambio de la gafa por lentillas, o ya lo habéis dado?