ASÍ ES MI BAÑO RELAJANTE CONTRA EL DOLOR, CANSANCIO Y ESTRÉS

Llevo muchos meses, por no decir años, comentándoos lo importante que es para mí darme un baño caliente al menos una vez a la semana, siempre lo he hecho para relajarme y eliminar el estrés y el cansancio acumulado y terminaba la semana nueva con mi baño, y en el último año lo hago para luchar contra los dolores de mi espondiloartritis.

A continuación os comento cómo es mi ritual y los productos que utilizo para ello, especialmente las sales de magnesio (o sales de Epsom), que han sido todo un descubrimiento para mí.

  • En primer lugar, pongo el agua lo más caliente posible que puedo aguantar, ya que a mí el calor me va fenomenal para mis dolores y contracturas, cada uno debe poner la temperatura que mejor aguante.
  • Sales de Epsom Santa Isabel: es el ingrediente más importante de mi baño reparador. Se trata de sales de magnesio del antiguo balneario San José de La Higuera. Yo no lo sabía, pero resulta que el magnesio se absorbe mucho mejor a través de la piel y sus poros que, por ejemplo, en pastillas y suplementos alimenticios. El baño con sales de magnesio viene fenomenal, según explica en la bolsa de las mismas, para casos de artrosis, osteoporosis, reuma, descalcificación ósea, cansancio, fatiga, depresión… además de para prevenir lesiones traumáticas y musculares en la práctica deportiva. Como veis, son fantásticas para casos como mi enfermedad, pero también para cualquier persona de hoy en día, porque no conozco a nadie que no tenga estrés, cansancio, ansiedad o dolores musculares…Yo compro la bolsa grande (de 4 kilos y medio de sal) y hay que echar 2 tazas en la bañera con el agua caliente, a ser posible entre 36 y 38 grados, para estar al menos 20 minutos recibiendo su beneficio en nuestro organismo. Los primeros días, al salir del baño te notas agotado, pero duermes de maravilla y notas mucho relax, la cura oficial es de 9 días alternos y luego un baño cada 10 días, yo he hecho la cura y luego hago 1 ó 2 baños a la semana, me ayuda mucho, sobre todo en mis peores días en los que me duele todo y no puedo ni moverme ni dormir. El precio es bastante económico, yo las he comprado en varias tiendas online pero la he encontrado también en Amazon (os dejo aquí el link directo) a un precio muy competitivo y me las traen a casa sin moverme con Amazon Prime, así que lo que hago es que compro en Amazon varios sacos y ahorro en los gastos de envío, con lo que entre el producto y el envío me sale más barato que en la tienda online donde lo compraba antes y me llega enseguida a casa, creo que es una fantástica inversión en nuestra propia salud y lo recomiendo sin duda alguna!!
  • Al agua caliente con las sales de Epsom le añado un chorro de Baño relajante de Lavanda, normalmente utilizo este de Weleda, que me va fenomenal también y es muy natural, económico y dura muchísimo, aporta un aroma muy agradable al momento y, sobre todo, un efecto relajante que perdura y con el que duermo de maravilla.
  • A la misma mezcla también le añado un chorrito de Aceite de Árnica, también utilizo este de Weleda, que es específico para dolores y contracturas, además es bastante denso y he notado que hidrata muchíiiisimo la piel utilizándolo en la bañera, me gusta mucho su efecto!

Con todo este ritual completo mi baño relajante y recuperador, es importante no aclararse el cuerpo después del baño para no eliminar los restos del magnesio que quedan sobre la piel, al menos hasta 24 horas después, yo lo que hago es aclararme el pelo con la ducha y listo, el cuerpo lo dejo tal cual, también suelo aprovechar el momento para hacerme una mascarilla facial y ponerme otra en el cabello, lo convierto en todo un momento de faraonismos de lo más completo! El añadido de los aceites es opcional, pero el tema de las sales os lo recomiendo totalmente, a mí me cambia el día cuando lo hago! 🙂  ¡Ya me contaréis si lo probáis y si tenéis alguna idea para mejorar este ritual aún más!