LA BELLEZA DE LA SOLIDARIDAD. RETO #SOYSOLIDARIO

maje corazon

Aunque este blog es de belleza, los que me seguís desde hace tiempo sabéis que varias veces al año, cuando tengo oportunidad, aprovecho para salirme de la temática pura del blog y contaros acciones solidarias llenas de cariño e historias bonitas. Porque la belleza también va por dentro.

Así, en los meses desde que este blog inició su andadura, os empecé contando la labor de la Fundación Abracadabra para conseguir la sonrisa de los niños, recordaréis a mi amiga Menchu y su voluntariado en el hospital San Juan de Dios, a mi compañera Mili, que se lió la manta a la cabeza para ir a ayudar a los niños necesitados de Birmania, la impecable labor de la Asociación de familiares de enfermos de alzheimer de Lanzarote mientras os contaba los secretos de belleza de mi abuela Asunción, la actividad de la fundación Pequeño Deseo cuando os presenté el calendario solidario de “Me gusta tu pelo”,  las campañas solidarias de Navidad de Kiehls o Biotherm, la historia de mi amiga Carla y su lucha contra el cáncer de mama (que ha superado!), la campaña de Bustamante buscando 8 superwoman o las marcas que se visten de rosa para concienciar de esta enfermedad, la idea de regalar vida las Navidades pasadas para los niños necesitados de Plan España o el lazo morado de M2 Beauté en el día mundial contra el cáncer, el apoyo de Essentia Box a las personas con discapacidad o riesgo de exclusión social, la reciente campaña solidaria de Henkel para dotar de productos básicos a los españoles que están pasando por momentos de necesidad con la terrible crisis actual que vivimos…  Incluso, en el peor momento de mi vida, saqué fuerzas para contaros la fulminante muerte de mamá de un repentino cáncer de estómago para que nunca, nunca, tuviérais que pasar por esa situación.

En fin, podéis ver AQUÍ todos los posts del blog en los que aparece la palabra SOLIDARIDAD, en sólo 2 años desde que escribo este blog hay 20 posts que hacen alusión a este tema, que incluyen esta palabra, casi uno por mes, y es que la solidaridad tiene que estar a la orden del día en la vida de todos.

La Fundación Mutua Madrileña ha convocado un concurso en el que invita a los blogs a publicar un post solidario para inspirar a los jóvenes a mejorar el mundo siendo solidarios, así que no podía dejar de sumarme a esta iniciativa aportando este post al concurso para, no sólo con este texto, sino con todos los que ya he escrito a lo largo de los pasados meses, recordar la importancia de la solidaridad. Y la verdad es que siempre os cuento todo esto porque, desgraciadamente, en la mayoría de los casos la solidaridad surge siempre tarde: cuando has pasado por un momento terrible, cuando te ha azotado una enfermedad terminal a ti o a alguien a quien quieres, cuando alguien muy cercano lo está pasando mal… de repente nos volvemos más solidarios y afloran los sentimientos más rápido que nunca. Por eso siempre quiero recordaros, antes de que tengáis que pasar por un mal momento, que no hay que esperar a vivir una situación clave para ser solidario. Yo las he pasado, sí. Mi infancia la marcó un Alzheimer terrible en una de mis abuelas y dos enfermedades terminales en casa con las que ver cada día, a la gente a la que quieres, pasar de tenerlo y darlo todo a apagarse como una llamita. Viví un suicidio demasiado cerca que me dejó muchísimas noches sin dormir, he conocido de primerísima mano casos terribles de familias con necesidades muy graves, mi hermano pequeño (trabajador social y sociólogo) ha trabajado siempre en temas sociales y sus años en un centro de familia e infancia de Cáritas nos enseñaron la cruda realidad de muchas madres y, sobre todo, de sus hijos. He vivido la injusta enfermedad de varios niños inocentes… y la vida de mi mami se me fue hace poco de las manos en tan solo dos semanas de la manera más horrible que nunca me había podido imaginar.

Mi hermano mayor trabaja en banca privada y en casa siempre hemos dicho que tenemos mucha suerte de haber podido ver cómo es la vida, mientras uno trabaja con los más ricos, el otro con los más necesitados, algo que siempre nos ha ayudado a todos a ver las dos partes de la balanza y a tener los pies sobre la tierra para comprobar cómo la vida puede ser mejor para unos que para otros pero siempre, lo estés pasando mejor o peor, siempre te queda la oportunidad de ser solidario, de regalar horas de tu tiempo, de compartir cariño y sonrisas, de acompañar a enfermos, a mayores, cuidar a niños o enseñarles a leer o escribir, donar esos libros que ya no utilizas o la ropa que amontonas y otros necesitan, comprar productos que siempre utilizas cuando lanzan ediciones limitadas solidarias o, simplemente, concienciar a la gente que nos rodea de que sea un poco más solidaria. Y es que ser solidario es fácil y se puede hacer cada día, de mil maneras, y no se necesita mucho, de hecho muchas veces la gente que menos tiene son los que más solidarios son.

Mi mayor ilusión cuando os escribo mis posts solidarios es que nunca tengáis que pasar por esas situaciones para poneros las pilas y que se os encienda la lucecita solidaria que tenemos en el corazón de manera voluntaria, instintiva… que no tengáis que perder a alguien a quien queréis para daros cuenta de lo que le queríais, que no tengáis que ver sufrir o pasar hambre o necesidad a un niño o un anciano para daros cuenta de que eso existe… Ah! y también me haría mucha ilusión, esta vez más que nunca, ganar este concurso porque el premio no es para mí, sino para una de las 33 ONGs que han seleccionado para recibirlo y que podéis conocer AQUÍ.

Yo no os voy a contar los proyectos solidarios en los que colaboro, las personas a las que ayudo o las donaciones que hago (por aquello de que la mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha), pero os puedo asegurar que siendo solidario eres mucho más feliz, aprendes a sacar lo bueno de las situaciones malas o tristes que te pasan porque la solidaridad te enseña que siempre puede pasarte algo aún peor y lo afortunado que eres, creces cada día como persona y, aunque a veces es complicado que el corazón no se resienta un poco (o mucho), la solidaridad ayuda, es gratis y no hace daño a nadie, sino todo lo contrario. Yo, pese a todo lo que os he contado de tristezas de mi vida, me siento cada día la mujer más afortunada del mundo, por ello os animo a la reflexión y a que os inscribáis a fuego en el corazón la etiqueta #SoySolidario.  Veréis cómo cambia la vida :)